Planificación familiar natural - Método sintotérmico

   El ciclo menstrual

   Cada mujer experimenta unos 500 ciclos menstruales a lo largo de su vida. Cada ciclo dura aproximadamente 28 días, aunque también son normales los ciclos que duran entre 21 y 35 días. El primer día del ciclo es el primer día de la menstruación o regla.

   Los procesos de cada ciclo están regulados por hormonas (mensajeros químicos) que, entre otras muchas funciones, garantizan un ciclo de fertilidad continuo.

   Las hormonas son producidas por las glándulas endocrinas y son transportadas por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo. En el ciclo menstrual están involucradas cuatro glándulas endocrinas: el hipotálamo, la hipófisis, las glándulas tiroideas y los ovarios. Las hormonas de la hipófisis y de los ovarios influyen directamente el ciclo, mientras que las hormonas de las glándulas tiroideas regulan el flujo energético del cuerpo, haciendo posible que el resto de hormonas funcionen con normalidad. La hipófisis es conocida además como la coordinadora del ciclo menstrual y la que lo estimula. Entre los ovarios, el hipotálamo y la hipófisis existe un sistema muy preciso estímulo-respuesta que mantiene el ritmo del ciclo.

   Asimismo, los factores emocionales también pueden influir sobre el ciclo menstrual, ya que el hipotálamo está relacionado con otras zonas cerebrales.

El ciclo femenino consta de tres fases:

  1.-Fase folicular

   La hipófisis libera la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante o luteoestimulante (LH). A través del torrente sanguíneo alcanzan los ovarios y estimulan el desarrollo de entre 10 y 100 folículos. Estos comienzan a producir estrógenos, que afectan a diferentes partes del cuerpo femenino.

    Normalmente sólo se estimula un ovario por ciclo, es decir, van alternándose.

    La hipófisis libera entonces otra hormona más: la prolactina. En bajas concentraciones la prolactina es imprescindible para ovular, y se produce durante todo el ciclo. En el período de lactancia, por el contrario, sus altas concentraciones impiden la ovulación y la fertilidad.

    Los estrógenos que producen los ovarios actúan también sobre el hipotálamo, estimulando allí la producción de hormonas que actúan sobre la hipófisis. Este sistema es denominado de estímulo-respuesta, puesto que a su vez las hormonas de la hipófisis estimulan el desarrollo de folículos en el ovario. Los folículos producen estrógenos, que afecta al hipotálamo y ocasiona de producción de más hormonas de la hipófisis.

    Aproximadamente a la mitad del ciclo, cuando la concentración de estrógenos en sangre alcanza un nivel alto, la hipófisis libera una dosis de las hormonas luteinizante y foliculoestimulante. Como consecuencia, un óvulo (a veces más) asciende la superficie de uno de los folículos. Los otros folículos estimulados desparecen poco a poco durante los restantes 14 días del ciclo.

    Debido al nivel en sangre de estrógenos, durante este tiempo el endometrio (mucosa del útero) se habrá engrosado y estará dispuesto para acoger al óvulo fecundado. Además, esta hormona estimula a las células del útero a liberar un moco más acuoso y abundante que favorece la circulación del esperma. Este moco es el que puede ser percibido por la mujer a la salida de la vagina, indicio de fertilidad.


   2.- Ovulación

   Aproximadamente 32 horas después de la liberación de las hormonas luteinizante y foliculoestimulante, el folículo se desgarra, el óvulo sale de él y se dirige hacia las trompas de Falopio. Allí recibe nutrientes y queda disponible para ser fecundado por un espermatozoide entre 12 y 36 horas.


   3. Fase lútea

    El óvulo comienza a tornarse amarillo, por la toma de lípidos o grasas. De ahí proviene su nombre: cuerpo lúteo (amarillo). Continúa produciendo estrógenos y comienza a producir también progesterona. La progesterona tiene los siguientes efectos: modifica la estructura del moco cervical que se vuelve tan espeso que los espermas ya no pueden atravesarlo, y su cantidad disminuye; las glándulas de las trompas de Falopio y del útero producen un líquido que alimenta al óvulo y que prepara todo para la fecundación en las trompas de Falopio y para la implantación del óvulo en la pared del útero; la temperatura corporal asciende unas décimas, y se mantiene elevada hasta el final del ciclo.

    En caso de que no haya habido fecundación, el cuerpo lúteo se descompone, por lo que el nivel de progesterona y estrógeno en sangre desciende durante los siguientes 10 días. Como han dejado de estimular el revestimiento del útero, éste se desprende y tiene lugar la regla. La temperatura corporal desciende y habrá finalizado el ciclo.

    Si el óvulo ha sido fecundado, algunas de sus células producen la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG). Esta es la hormona que detectan los test de embarazo. La hormona gonadotropina coriónica humana mantiene estable el cuerpo lúteo, pudiendo así éste continuar produciendo progesterona, que a su vez mantiene el revestimiento del útero, rico en nutrientes. Esto es imprescindible durante las primeras diez semanas de embarazo, hasta que la placenta asume la función de nutrir.